jueves, 17 de marzo de 2016

LOS ÍBEROS, SUS CASAS, SUS FAMILIAS Y SUS NIÑOS

En el post de hoy vamos a hablar de la civilización Íbera, de sus viviendas y de sus niños.

Cuando hablamos de los íberos lo hacemos sobre la civilización que se encuentra en el levante de la Península Íbérica (desde el sur de Francia hasta Andalucía) entre los siglos VII aC y I aC, justo antes de la dominación romana de la Península.

Las casas íberas eran de planta cuadrangular, a diferencia de las celtas que eran redondeadas; y las de la gente normal y corriente medían entre 35 y 40 metros cuadrados. Me suena a mi eso de algo... Con ese tamaño lo normal es que no estuvieran divididas por habitaciones, sino que fuera un único espacio donde se desarrollaban todas las actividades de la vida cotidiana. ¿Y dormir? ¡Dormir también!
Cuando os digan que el colecho es algo de modernos, le comentáis el tamaño de esta casa, 35 metros cuadrados en los que deben dormir el matrimonio con sus hijos y seguramente algún anciano.


Sé que cuesta un poco verlo, pero esta es la reproducción de dicha casa, dejando un pasillo central libre para la circulación de los visitantes. Por cierto, se trata de una exposición de "la Caixa" en la que trabaje algo más de un año itinerando por España. 
¿No veis la camas? Claro que no, lo lógico es tener retirados los jergones durante el día y extenderlos de la mejor manera posible durante la noche. Los padres en un rincón junto a los niños más pequeños, los mayorcitos no muy lejos y los ancianos más cerca del fuego. 

En un yacimiento, ahora no recuerdo cual, se descubrió que colocaban ofrendas de huevos a las deidades en un hueco especial en la casa. ¿Un huevo? Se trataba de una ofrenda a una de los dioses más importantes de hogar, el de la fertilidad. No tan solo pidiendo fertilidad de la mujer de la casa, sino también del ganado y de las cosechas. De esto evidentemente no hay fotos, nada más que pequeños restos y los huecos destinados a ello. Así que en cambio os dejo una foto de un exvoto dedicado a la fertilidad y potencia masculina.

Os quería presentar a una familia Íbera, la foto que hoy en día vosotros llevaríais en la cartera, y que ellos dejaron como exvoto (ofrenda de pequeño tamaño) en un santuario llamado de las Atayuelas. No es que sea muy detallado, pero podéis ver a cuatro hombres y tres mujeres, de diferentes tamaños, algunos de ellos seguramente niños. No os parece muy similar a las de hoy en día?


Por último, y como epílogo triste, os diré que los niños pequeñitos, considerados aun bebés (menores más o menos de 7) eran enterrados en el interior de la casa y no en la necrópolis (cementerio). Se consideraban que aun pertenecían al ámbito de la casa y eran inseparables de su madre. Sé que puede dar un poco de yuyu pensar en tener un bebé enterrado en casa, pero siempre será mejor que dejarlo en un cementerio lejos de casa, frío, oscuro y solo. Lo puedo entender perfectamente.

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